Para determinar si las encías están siendo víctimas de ciertas enfermedades, se pueden analizar varios parámetros, de los cuales destacan:

- Enrojecimiento: producto de la inflamación.
- Aumento de volumen: causado por un edema, también consecutivo a la inflamación.

Encías enrojecidas y edematosas por la inflamación. Hay placa sobre los dientes.


- Pérdida del punteado superficial de la encía. La apariencia de la mucosa ya no posee esa especie de piel de naranja que caracterizaba su buena salud.

- Sangramiento o supuración. Aunque, normalmente, los chilenos no asocian el sangramiento de sus encías a una enfermedad, éste es uno de los principales síntomas para reconocer una.
En ocasiones, la encía puede supurar, o sea, a expulsar la materia infecciosa que contiene.

Sangramiento al sondaje. Una encía sana no debería sangrar aún cuando fuese examinada por una sonda periodontal .

- Recesión de la encía: el tejido se recoge y va abandonando su función de cubrir la raíz del diente y, por ende, lo desprotege, no lo sostiene ni lo aisla como es necesario, provocando sensibilidad dentinaria (dolor frente al frío y al calor).

Periodontitis crónica. Varón de 40 años, con abundante sarro en incisivos inferiores. La recesión dejó al descubierto la deteriorada y poco estética interfase entre el las raíces y unas antiguas coronas de metal-porcelana en los incisivos superiores. Observen las recesiones marcadas en los caninos inferiores.

La recesión puede producirse por:

- Trauma mecánico: el daño se provoca por un mal cepillado, hecho en forma brusca o con una escobilla dura. Por ello, es recomendable utilizar una tipo medio o suave.

- Periodontitis: en la mayoría de los casos esta enfermedad es la causante de la recesión de las encías, pues la inflamación causada por las bacterias pueden provocar pérdida de altura del hueso y la encía.

Un caso de periodontitis severa asociada a diabetes. Varón de 27 años, insulinodependiente. Mucho sarro, inflamación y sangramiento.

- Profundización del Surco Gingivodentario: Este surco es el espacio que hay entre el diente y la encía, parecido a lo que sucede con la piel bajo la uña. Cuando una persona presenta una encía sana, éste mide entre uno y dos milímetros de profundidad. Para saber esto, el paciente debe ir al dentista y someterse a un examen, en el que se le introduce una sonda periodontal en dicho surco. Si ésta mide más de tres milímetros, hay una profundización patológica, que casi siempre corresponde a un Saco Periodontal.

La presencia de agentes patógenos y una mala higiene en un individuo susceptible son las causantes de la alteración del surco. Con esta profundización hay mayores posibilidades de que se aloje placa bacteriana y sarro, con lo que se genera un circulo vicioso y el problema se va agravando con el tiempo.

El saco periodontal es una señal típica de la Periodontitis.

Este síntoma es muy difícil de advertir. Sólo un odontólogo puede determinar si está presente. Por ello, se recomienda que el paciente le solicite a su dentista un sondaje periodontal.


- Dolor: El dolor es poco frecuente en las enfermedades relacionadas con la encía (Gingivitis y Periodontitis). Ésta es una de las razones por las cuales los pacientes no advierten que son víctimas de una patología.
Es conveniente visitar al dentista, por lo menos, una vez al año para detectar complicaciones “silenciosas”.

Placa Bacteriana (Biofilm):

La placa no es una simple acumulación de bacterias, pues se trata de verdaderas colonias con un complejo funcionamiento con canales de alimentación propio. Hay alrededor de 200 tipos y no todas son patógenas.

Las bacterias secretan sustancias adhesivas que hacen que se peguen unas con otras, formando una especie de gel, Si la higiene no es óptima, en unos 3 meses se forma un biofilm maduro, de varias capas de grosor, lo que provoca que el cepillado de dientes sólo funcione para remover sólo las bacterias más superficiales, no la totalidad. En estos casos, sólo el ultrasonido remueve la placa completa.

Sarro

 

Abundante sarro, y una notaria recesión en un varón fumador afectado por periodontitis. Ya ha perdido otros incisivos por esta causa.

El sarro es placa bacteriana calcificada. Cuando las bacterias se mueren algunas forman núcleos de cristalización que capturan sales minerales, en especial, calcio.

El sarro contribuye a retener más placa bacteriana, porque genera una superficie irregular en los dientes, a la que se le pegan con mayor facilidad las bacterias, agravándose aún más las enfermedades periodontales.

La placa bacteriana calcificada se previene visitando al dentista por lo menos dos veces al año y su tratamiento ideal es con ultrasonido.

 

 

 


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